Solución final de estilo democrático

La inmortalidad que hoy se nos promete desde la elite de la ciencia no sería creíble sin este Übernarcisismo que nos ha hecho día a día tan imbéciles. El sujeto radiante que somos ya no puede morir, tampoco sufrir un dolor de muelas ni aceptar el fin de una relación. Sería muy instructivo vincular esta histeria de la continuidad, que es la del aplazamiento sin fin, con el éxito actual de las series televisivas, vistas normalmente en un ordenador en el que manejas los mandos, la velocidad y la pausa.

Acabar con la muerte no deja de ser un intento terminal de exterminar el dolor entre nosotros, es decir, de erradicar la vida en su misma fuente. Representa también la voluntad escénica de democratizar, aunque no sea precisamente con tarifa plana, la adorada condición de esa superstar que es “eterna” porque no sabe nada de lo trágico y vegeta en un paraíso artificial, que sería muy aburrido si no estuviera sostenido con toda clase de drogas y efectos especiales.

Leer más

El dios de las moscas. Diferencias entre las filosofías de Deleuze y Foucault

Tiene usted que perdonar este retraso en escribirle, pero en parte se debió a que el autor (agradecido por unas generosas líneas de atención) no debía en principio oponerse ni matizar nada. Ahora, sin embargo, ya ha pasado un tiempo y se puede hablar. Tiene razón en el compromiso con cierta trascendencia que señala usted en Ética del desorden. Pero esa trascendencia infraleve no daña a nadie. Menos que a nadie, a nuestra querida inmanencia. La trascendencia, lo trascendental de Deleuze, es solamente lo que hace a la inmanencia interminable, imposible de abarcar en categorías conceptuales. En otras palabras, lo trascendente es el agujero negro, el punctum que hace a la inmanencia intraducible a ninguna imagen.

Esto es la trascendencia, el hecho de que la inmanencia viva entremezclada con un fondo sombrío que le impide tener imagen. No nos debemos a nadie, nada más que a la trasinmanencia. Cuando Deleuze se refiere al desierto como suma total de nuestras posibilidades está hablando de algo hermano a lo que se defiende en Ética del desorden, aunque es cierto que este libro es más “heideggeriano” y teológico de lo que le gustaría a Deleuze.

Leer más

Mutilaciones sexy

Texto publicado en la revista digital gallega “Adiante”.
Agosto 2018
Traducido por L. GarcíaG. Trasbach

 

A pesar de los ríos de tinta vertidos, poco se puede decir que esté a la altura de los placeres de la carne, sus mil delicias compartidas. Hasta en el onanismo encuentra una vía para conectar al individuo con el calor de una comunidad posible, que antes y después de ese acto puede cambiar nuestras relaciones con lo real.

Esto no quita para que el sexo, como gran tema Rey (Foucault), haya devenido en un complemento indispensable de una profunda deserotización de nuestras costumbres, un sucedáneo ideal para compensar pérdidas dramáticas en la cultura de los sentidos. El sujeto estresado de la sociedad contemporánea, endeudado mental y económicamente hasta las cejas, encuentra en la obscenidad que invade lo social un modo de alivio sin el cual acabaría estallando. Y tal vez no deberíamos excluir de esa obscenidad reinante la caza del hombre que los medios, instrumento de blanqueo anímico de cada uno de nosotros, han desatado en múltiples direcciones. La antigua lucha de clases parece haberse ampliado en una rivalidad interminable que inunda nuestros escenarios, de la escuela a la televisión, de la empresa a las redes sociales.

Leer más

Fragmentos para una metafísica de la melancolía animal

Queridos, aquí va una primera y rápida aproximación a la espiritualidad asnal, aunque supongo que debería darle otra vuelta.

Podríais hacer una selección ad libitum de esos fragmentos para el día 6. Ayer el día fue radiante en Candeleda, pero (como suponíais) E. no quiere aparecer por Cruce. Si no, lo haría muy bien. También he pensado en mi amigo P. P., devoto de la sombra animal y autor de un soberbio Atlas zoopolítico. También está, insisto, la poeta E. P. Pero quedan poco días.

Xa me diredes. Ahí va el texto. Abrazos,

Adorable torpeza de belfo húmedo. El silencio de los campos, la figura de un animal solitario, atormentado. Bajo el zumbido de moscas de un tiempo muerto, lleno de vacío rural, la melancolía del burro es una mancha de atraso en nuestra dinámica pantalla total. Si la espuma del surf triunfa por doquier, un lento animal que no ríe ni baila (por mucho que agite la cola) tiene los días contados. El imperio de la depilación total liquida las matas de pelo erizado.

Leer más