julio en diciembre

Calor tórrido y luz cegadora. Te descalzas en la hierba mientras esperas en un cabo del mundo, bajo un solaje que deja desiertos las aceras, los barrios, las salas. Al entrar, una impresión de campamento, de aquellas afueras legendarias que cuajaron en las visiones de juventud. Y un halo de resumen, de un final que vuelve, desde donde podrías partir de nuevo. La nota de prensa sobre Bosques y otras especies, la exposición del pintor Alvar Haro en la sala El Paso del Centro Municipal de las Artes de Alcorcón, habla de acontecimientos personales y familiares que ponen en primer plano la cuestión de la finitud. No tan paradójicamente, pues los traumas a veces nos abren, la impresión que tenemos es la de salir a un horizonte por fin libre. Junto con antiguos motivos del pintor (cuerpos durmientes, emboscados, en espera, paralizados, mutilados) aparece una amplitud de paisajes que nada tiene que ver con el encierro.  Todo lo contrario, en Rest on the walk, en Noche americana y otra obras, se nos regalan las visiones de un viajero, de alguien que comparte la mágica soledad de sitios que atraviesa y no le pertenecen. Leer más

material inestable

¿Soñar la vida con los ojos abiertos? Sí, y a veces una levedad, una gracia en medio de esa fatiga de los materiales. Juan Luis Cerrajero (Más quiero abrir que cerrar, galería Liebre, hasta el 15 de junio) muestra un palimpsesto de trozos previos, borrados y vueltos a reescribir, a la manera de quien trabaja con las astillas caídas de la velocidad que nos hace tan difícil vivir. Si nuestro gran curso de formación fuera el conjunto de “deformaciones” que nos han moldeado, tal verdad –a la vez sencilla y reprimida- estaría en esta exposición, recordándonos que quien es honesto tiene hoy la vida difícil.

ver texto completo

tesis sobre Hopper

 

1

Melancolía de la opulencia, del bienestar urbano. El contexto moderno está tan lleno de signos que, si lo descontextualizamos en una perspectiva más amplia que incluya el enigma de los cielos, tal aglomeración pierde su sentido. Entonces la ciudad se convierte en un desierto vibrante, a la espera de una catástrofe que ya ha llegado. Hopper no deja de hablar de la pobreza de nuestra riqueza.

2

Escenas solitarias bajo el silencio del sol. En el borde del ajetreo urbano, deambular por las afueras del centro, por esquinas, cornisas y paredes abandonadas. Capturar así ciudades silenciosas, percibidas en su inanidad. De ahí el peso de los cielos, el misterio de la ciudad contra un firmamento antiguo y mudo.

3

Capturar el ser, cosas y humanos, en su absurdo. El misterio de los sólidos al sol, como en De Chirico o en Degas. Últimos seres de un día que declina, primeros seres de un día que se abre. La incertidumbre de esa hora crítica, como en Amanecer en Pennsylvania.

4

Casi hay más humanidad en los objetos que en los sujetos. Las cosas -habitaciones, calles, casas, césped- tienen una especie de vida, un hálito de desamparo. Mientras, los seres humanos padecen una inexpresión objetual: ojos diminutos, nariz pronunciada, rostros inescrutables.

5

Los personajes no miran nada, aunque estén frente a una ventana. Quizás miran para no ver, para no mirarnos y que no adivinemos la lasitud de sus ojos. De hecho, apenas hay personajes frontales. ¿Miran lejos para no escuchar, porque no pueden volverse sobre sus vidas?

6

Seres aislados bajo un resplandor cenital. Una luz plana, monótona. Tristemente puritana, sin carne. Se capta la desolación de un sentido inalcanzable, incluso a plena luz y en una marina radiante: Viento de tierra. ¿Realismo? La abstracción está en la severa ambivalencia de las figuras.

7

La geometría serial, la hilera de ventanas vacías, la repetición de casas y fachadas, de árboles en línea: todo insiste en el tedio infinito de la plenitud norteamericana, que es nuestro sueño ideal. Sea uno solo el protagonista o varios, mujer u hombre, los seres están solos porque aparecen recortados en un contexto mudo, aislados de un entorno que a su vez está aislado de la vida.

8

Por doquier una quietud inquieta, inquietante. Vías de tren, hoteles, casas desiertas: aunque nada se mueve, todo recuerda la partida y el desarraigo. Un peregrinaje agotador, una espera sin objeto. Y siempre el enigma de los pisos altos, las azoteas y depósitos de agua, cohetes libres bajo un cielo sin destino.

9

Este sueño de lejanía es a la vez causa y efecto de una cercanía despojada de reposo, a pesar de que todo es extático. Tal vez los humanos apenas tienen rostro para que las cosas lo recobren, como esas maravillosas acuarelas con fachadas de casas vacías. O la ondulación de la hierba en las colinas de Camel’s Hump.

Ignacio Castro Rey. Madrid, 22 de septiembre, 2012

descargar texto en pdf

 

 

mar de afuera (M. Vilariño)

Captar el aura de las cosas antes de que estén fijadas como signo universal o emblema informativo. Asistir a la huelga de los objetos, a su irremediable fuga de nuestra voluntad de captura. Para propiciar esta mirada metafísica la exposición Mar de afuera en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, abierta hasta el mes de julio, se esfuerza en llegar a rincones apartados, libres de una civilización saturada de códigos.
Ignacio Castro Rey. Madrid, 7 de mayo, 2012
ver texto completo .pdf

vacilaciones de umbral (Paloma Polo)

Mañana luminosa del 25 de enero. Atraviesas el Retiro entre deportistas solitarios, jóvenes con sus perros, grupos de adultos haciendo Tai Chi y ese caos calmo (nubes, ocio, transparencia, dejá  que no nos dejan) propio de los paseos inesperados. Al otro lado de la luminosidad verde, otra vez en el estruendo del tráfico, te encuentras de bruces con las letras de metal “Paloma Polo. Posición aparente”, sujetas en las paredes del Reina Sofía. Recuerdas la cita y entras. Tienes que identificarte, a pesar de que nadie parece poner excesivas dificultades para que participes en una “presencia real” nunca demasiado concurrida a esas horas de la mañana. “¿Medio?” Art.es, contestas con el primer nombre que se te ocurre. Así que, mediado por un medio, mediado por tu leve relación con la artista, mediado por el anonimato y una lábil fascinación por casi cualquier tipo de encuentros en directo, entras tarde en una rueda de prensa donde una delgada artista vestida de oscuro contesta suavemente (tanto, que no se oye bien) a las preguntas de los periodistas.

 

Ignacio Castro Rey. Madrid, 12 de febrero, 2012
ver texto completo .pdf