noches de encuentro

Hola, C.,

Todo bien… creo. Acabo por ejemplo de escuchar un concierto de piano que me ha dejado flotando: Brad Mehldau, una celebridad que yo no conocía, una especie de mezcla entre Keith Jarrett y Glenn Gould. Casi para llorar, creo que tardaré en olvidarlo. Este hombre puede partir de un tema de Nirvana y volar hasta donde quiera, sin dejar de ser fiel al tema. Cuando vuelves, no eres el mismo, ni el tema ni tú. Ya digo, dado que además no suele gustarme lo que se llama “jazz”, no salgo de mi asombro.

Por lo demás, te estoy muy agradecido por tus correos. Ya sabes que los que escribimos nos quejamos de que casi nunca hay nadie al otro lado… En cuanto a Detachment, sabes que estoy completamente de acuerdo contigo. Tiene fama, al menos en la radiante “América”, de ultra-pesimista; de convertir el pesimismo en una catedral, un templo del masoquismo o algo así. A mí me pareció el colmo de lo humano, muy estimulante.

En cuanto a To the wonder, no sé que decirte. Fui a verla con todas las reservas del mundo. La anterior de Malick, El árbol de la vida, me había parecido tan impresionante (no sé si la viste) que con ésta me temía lo peor, la inevitable caída de tensión. Pero no, la verdad es que la encontré fascinante. Cercana a la otra, tal vez un poco dependiente, pero rozando el hechizo. No sólo Bardem, a pesar de que no vocaliza, sino que todo (hasta Affleck, que nunca me gustó) lo encontré bellísimo, perfecto.

Por ejemplo, esa novia rubia que apenas aparece… antes de que la morena se lo lleve. No sé, me pareció una de las relaciones más hermosas y mejor insinuadas (a ráfagas, como todo lo importante) que he visto en mucho tiempo.

Sin embargo, tu juicio es tan rotundo que me deja sin argumentos. Te comprendo, te comprendo perfectamente. Y además, es tu opinión y punto. Y no sólo tu opinión, por cierto. Casi nadie ha ido a verla (la crítica la ha puesto a parir y el público español es obediente, ya sabes) y casi todos los que han ido, han expresado una opinión parecida a la tuya.

Quizás has ido por “culpa” mía, de ahí que lo hayas encontrado todo tan fastidioso. Pero me parece un poco raro que seas tan rotunda, sin concederle ninguna oportunidad. ¿Seguro que no te estabas defendiendo de algo? Me parece que ahí, sin pornografía, Malick vuelve a tocar registros prohibidos, una espiritualidad que roza paisajes, animales, telas y hombres.

Dentro de ese animismo cristiano, el padre Quintana sólo es un síntoma más: “Rezaré por usted, padre, ha perdido la alegría”. ¿Recuerdas?

Juraría que To the wonder es ya parte de la historia del cine, pero da igual. En la parte que me toca, le sigo estando muy agradecido a este director, igual que al concierto de hoy. En los dos casos, al salir a la calle la relación de uno con el mundo había cambiado. No es poco, en este mundo controlado por el narcisismo y la información.

Gracias por escribir, C. Habrá más ocasiones próximas de encontrarse y de hablar, con o sin cine. Enseguida te aviso.

Un abrazo,
Ignacio

Madrid. Lunes, 11 de noviembre de 2013