Zambrano, Weil, Lispector: otro modo de pensar la cultura occidental:

Curso #FilosofíaEnFemenino en el Círculo de Bellas Artes de Madrid

Modalidades online y presencial

El pensamiento no siempre ha de tomar la forma de esa gigantesca arquitectura que es la historia oficial de la Filosofía. Es verdad que Platón, Hegel y Heidegger, que Descartes y Spinoza son sencillamente admirables. Nos sirven incluso para las minucias de este presente astillado. Pero no olvidemos que existe un pensamiento aparentemente “menor” que nos ha ayudado a liberar esas figuras clásicas de la fosilización, a veces un poco dogmática, de la que han sido objeto. ¿Qué sabríamos de Leibniz, aparte de los tópicos, sin las geniales incursiones de Deleuze en él? Igual ocurriría con Unamuno sin Zambrano. Lo minoritario, el detalle casi imperceptible es lo que hace singular a un pensamiento, por debajo del canon en el que querríamos fijarlo. Incluso en Aristóteles hemos de leer en letra pequeña las claves que lo hacen original y lo sitúan fuera del esquema típicamente occidental y “masculino” en el que, por comodidad, tendemos a esterilizarlo (…)

Fecha: 29.09.2021 > 03.11.2021
Hora: Miércoles 18:30 > 20:30 (6 sesiones de 2 horas, duración total: 12 horas)
Precio: 85€ (80€ Socios y amigos CBA)
Dirigido por: Ignacio Castro

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Sexo en agosto

¿Quién habló de frío en el rostro? A pesar de la deserotización producida por la información y su cansina presión política, a pesar de los ríos de tinta -con frecuencia banales- vertidos sobre la sexualidad, poco se puede decir que esté a la altura de los placeres de la carne, de sus mil delicias compartidas. Deshacer las camas, apartar de una patada los obstáculos, quitarse la ropa en desorden. Perder la compostura, amarse, desbaratar en secreto las reglas de la decencia y la falsa civilización del día. Existe una inteligencia subversiva en el sexo, una verdad corporal vinculada a un feliz subdesarrollo de los afectos, que no tiene fácil comparación con otras cosas. Tampoco con este penúltimo moralista y aburrido llamamiento a un sexo sano y responsable.

¿No deberíamos aprovechar el verano para soltarnos un poco, el cuerpo y las mentes, el pelo y la lengua? Inseparable de la pasión, de un deseo por fin liberado, es posible que el sexo sea una experiencia que arma al blando de corazón y desorienta al poderoso e insensible. Indisociable de una ampliación de los lazos con otra humanidad, con una osada infancia que nunca habíamos perdido, la sexualidad nos devuelve el calor de un tiempo sin contabilidad, de una juventud envolvente que nunca habíamos tenido. La intimidad con alguien nos prolonga mientras nos entregamos, dona otra fuerza jovial en cada uno de nosotros. Poseyendo, somos poseídos. Y eso se nos nota en la cara, todavía al día siguiente. No precisamente por aumentar nuestro egoísmo, sino por permitirnos conquistar el atrevimiento de una frescura que anula muchas reservas.

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LIMO PRODUCCIONES: TALLER

Siete lecturas peligrosas para una isla desierta
Es función de este taller volver sobre algunos libros cuya sabiduría ha sido y es un depósito medicinal para emergencias. Buscaremos unas cajas de herramientas que nos permitan sobrevivir con instrumentos primarios que apenas tienen reflejo en esta sociedad, prisionera del espectáculo del progreso.

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CUADERNOS PARA EL COLAPSO

No. La Tierra no puede escoger (…) Pero después se venga. C. Lispector

Pensadores tan distintos como Giorgio Agamben, Stefania Consigliere y Cristina Zavaroni, Julien Coupat, Marcello Tari, Franco Berardi “Bifo”, Santiago L. Petit, Silvio Ros o Vicente Barbarroja, organizan en este volumen algo más que unos “fragmentos en torno al encuentro, la furia y el éxodo” (La pandemia  de lo apenas vivo, Núm. 0, mayo 2021). Datos médicos aparte, es indudable que la pandemia de estos últimos meses ha sido también un laboratorio de obediencia al poder, dándole una seria vuelta de silicio a los dispositivos psíquicos y sociales de nuestro sometimiento. No es solo que la distancia social y las mascarillas le hayan dado figura a un mutismo ciudadano que venía de lejos, sino que además todos hemos acentuado la costumbre de marcar el paso de la interdependencia. Si hoy en día nos hospitalizan durante tres días, por las razones que sean, el sistema consiste en que no haya ni una sola persona, aparte de tus posibles acompañantes, que se haga cargo de nuestra dolencia. Todo son protocolos y dígitos que se pasan unos operarios a otros, sin que haya nadie que se responsabilice personalmente de tu caso. Esta es la misma lógica que nos gobierna, una gestión acéfala amparada en la nueva autoridad de la ciencia y los expertos, cuyo poder se basa en hablar un lenguaje que expropia al ciudadano de cualquier certeza sensible sobre su propio cuerpo.

 

Solo porque no estamos solos, porque el “individuo” es una abstracción, hay salvación política. Cuando ha llegado el momento, esta sociedad no ha dudado en sacrificar la salvación en aras de la salud. Separarnos de nuestro pasado es el primer recurso del poder. El ser humano desaparece hoy como un rostro de arena borrado en la orilla. Pero lo que ocupa su lugar ya no tiene un mundo, es solo una nuda vida muda y sin historia, a merced de los cálculos del poder y la ciencia. Quizás es a partir de esta masacre que otra cosa podrá un día aparecer, lenta o bruscamente, un nuevo animal tal vez, un alma de otra manera viviente.

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Carta al sur

Queridos L. y D.,

He leído casi toda la larguísima carta que le enviasteis a A. Sólo me falta un poquito del final.  ¿Qué contestó ella a un documento así, tan minucioso, tan exigente, tan complejo? ¿Ella es tan lista como para seguirlo? Aunque estamos de acuerdo en que la carta vale por sí misma, al margen de la respuesta y del destinatario. Hay flechas, las que sorprenden al arquero que dispara, que son ellas mismas la diana.

Me hace mucha gracia vuestra ortodoxia tiqquniana, de la que hace tiempo que estoy muy lejos. Lejos, porque me separa de una militancia sin horizonte insurreccional alguno; sin ideología, sin política, sin partido. Militar en el desierto impolítico de la existencia: ¿es posible? Para mí el Partido Imaginario es lograr simplemente vivir sin doctrina, alcanzar una forma de vida a la vez antigua y vanguardista, aunque sea a ráfagas.

No quiero ni puedo dejar atrás nada, separarme de nada “viejo y caduco”. Ni emprender acciones que no puedan ser comprendidas por cualquiera, completamente al margen de su ideología. Tampoco tomar ni un solo milímetro de distancia con el “canalla Heidegger”, a quien adoro incluso cuando odio. Etcétera.

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