poderes del sur

Paolo Virzì nos quiere contar en Locas de alegría la épica de una escapada a un planeta incomprensible, con unas posteriores aventuras que oscilan entre el horror y la risa. Como en El Quijote, aunque los papeles de Sancho y el Hidalgo son aquí intercambiables, las dos protagonistas nunca entiende nada. De ahí la energía sentimental de esta comedia negra, salpicada de desolación y una extraña alegría. Virzì también aborda la enfermedad mental al margen de cualquier diagnóstico médico, indagando en dos intrincadas biografías donde víctimas y verdugos se mezclan. Lejos de la cultura genérica de la queja, sus protagonistas Beatrice y Donatella tampoco son dos mujeres maltratadas solo por los hombres, aunque los varones no salimos precisamente bien parados. Es como si la evasión de ellas dos, y el riesgo múltiple que corren en esa fuga, pusiera en valor la cordura del refugio psiquiátrico en el que viven, haciendo que las personas de esa institución las echen en falta como una parte de su razón de ser.

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