El buen patrón, una mentira muy bien contada

Con unos ingredientes iniciales de comedia, el autor de Los lunes al sol nos mete gradualmente en un enredo en el que ningún giro estará excluido, ni el drama de enloquecimiento celoso, ni la lujuria desbocada ni un despido laboral que te quita además los hijos. Es cierto que todo bascula en torno a la compleja personalidad de Julio Blanco (J. Bardem), a medias humana a medias perversa. Tiene algo así como sentimientos, entre paternales y viciosos, pero llegado el caso él siempre puede decidir la «amputación» (sic). O poner una bala escondida para equilibrar el fiel de la balanza que simboliza a su empresa. Sin embargo, el resto de los personajes no se quedan muy atrás en su condición patética. Con el servil Fortuna (C. Bugallo) y Miralles, hombre de confianza del patrón y amigo de la infancia (M. Soto), con la adorable becaria Liliana (A. Amor) y el inolvidable vigilante metafísico (F. Albizu), pasando por un inteligente empleado magrebí (T. Rmili) que cuesta un poco encontrar en el reparto, Fernando León nos quiere atrapar en una comedia cada vez más negra que empuja continuamente a la disyuntiva neuronal entre la risa y la desolación. Al final, y esto también sorprende, León provoca un cierto hartazgo, un poco de tristeza y un aburrimiento cansino. Para ser solo cinco días los que se narran, la trama acaba resultando fatigosa en una constante filigrana donde nada del mundo del poder debe redimirse del mal.

Leer más