¿qué significa pensar?

Se puede definir como «la capacidad de analizar, comprender y resolver problemas de forma creativa». Pero entonces parece que sin la existencia de problemas no existiría ninguna inteligencia. Estamos pues, de nuevo, ante la importancia de las contingencias, los accidentes terrenales, para la racionalidad de los hombres. Además de probables factores hereditarios, la inteligencia tiene que ver con los sucesos que vivimos y con la habilidad que tenemos para afrontarlos. Para poder desarrollar nuestra inteligencia tenemos que vivir, y esto significa atravesar irregularidades reales, fuera de la fluidez de las «pantallas planas» de la vida fácil que por todas partes se nos vende. De ahí que el instinto de algunos padres, profesores, instituciones y programas de formación sea el de empujar a los jóvenes a situaciones nuevas, no rutinarias, para obligarles así a desarrollar su inteligencia.

En suma, ¿nos forman más los cursos de formación o las deformaciones a las que nos empuja la vida? Lo que Aristóteles decía sobre la filosofía, insistiendo en que el asombro es el origen del pensamiento, vale para la inteligencia en general. Pensamos sobre las anomalías que nos sorprenden, lo que llama nuestra atención, nos da miedo o nos amenaza. La inteligencia es también la capacidad de penetración, de infiltrarnos en lo nuevo. La famosa capacidad de «adaptación», como signo de inteligencia, es a veces solamente un camuflaje, una actuación que hace parecer que estamos adaptados. Y no lo estamos; simplemente estamos retirados, escondidos y esperando nuestra oportunidad.

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