revolutionary road, (Revolutionary road, Sam Mendes, 2009)

April es the cruellest month, breeding Lilacs out of the dead land, mixing Memory and desire, stirring dull roots with spring rain. The Waste Land.

T. S. Eliot.

Los sueños contra el sueño colectivo, contra el “jugar a las casitas”, dice el loco de la película, casi el único niño al que se le permite hablar. Duro retrato del American way of life, es cierto, no menos ácido que en la opera prima de Mendes. En American beauty había una apuesta por la religión del otro lado, la música, la mitología de los sesenta y cierta sabiduría “oriental” sobre la muerte, que hacía el drama un poco más asumible, menos agrio y más humanista. Aquí, siguiendo una novela de Richard Yates de 1961, con fama de ser mejor aún que la película, el resultado se entrega en crudo, sin que las palabras cubran a los hechos.

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