El mundo para los inmundos  

Querido A.,

Sí, por fin nos entendemos. Y además me has convencido plenamente. Disculpa primero lo de la boda, pero es que asocio inevitablemente el verano, aparte del delicioso "chiringuinihilismo", a su corolario natural, el compromiso matrimonial. También, llegado el caso, en sus versiones belga u holandesa.

Me has convencido: no enviaré nada a tus correos, no vaya a ser que aumente mi halo narcisista en tu cabeza y, por encima, mi mala fama en esos desconocidos coruñeses que me desconocen. Que además, desconocen a todo el mundo, pues no aparecen nunca a nada que no sea suyo. Lo cual que me recuerda, por cierto, a lo más granado de la particular Universidad que tenemos el privilegio de gozar.

Read more


Estos veranos de la sombra

Querida I.,

¿Cómo estás, qué tal encontraste a tu madre, a tus amigos y tu país, a la vuelta de esta enésima semana en Galicia? Tu paso por aquí fue otra bocanada de aire fresco. Nunca dejará de asombrarme la facilidad que tienes para conectar con mis amigos -incluso cinco a la vez- y con mi familia, siendo sencillamente una más. Como de casa, desde siempre.

Por mi parte, no sé si me viste distinto. Yo me encontré básicamente, ante ti, siendo el mismo hombre de siempre, alguien -ya un poco mayor- que "todavía" no se gusta a sí mismo. Adulto, pero bromista; capaz de reflexionar en serio, pero conservando a la vez el niño que somos por dentro, ese pequeño que necesitamos para no ser definitivamente abominables.

Read more


como te decía

Hola, A.,

Como te decía, gracias por escribir. Pero, ¿no mezclas demasiadas cosas en esas no tan vagas ideas que te "han salido"? La bondad de enfrentarse a la cultura-apisonadora con cierta caricatura de toda resistencia: el chamanismo celta, la doctrina de Cristo guardada por la Inquisición, el linchamiento a navajazos, etc.

Entre la España cañí y rancia, que yo también odio (incluso en su versión gallega), y la estupidez global debe haber un amplio campo de maniobra. ¿O no? Si no, no hay nada que hacer: ¿o vestir peineta o escuchar a Lady Ga-Ga y Tarantino? Entiendo que el mundo contemporáneo es estúpido y uniforme, como todos, pero no puede serlo tanto, tiene que haber más opciones.

Read more


esta simpática violencia capilar‏

No, querida, no me molesta nada. Todo lo contrario, me parece muy bien. La verdad es que, debido tal vez a mi amplia experiencia sexual (je, je), no, no le concedo a la diferencia genérica ninguna entidad significativa, ni ontológica, ni política ni antropológicamente. Sólo social, escénica, y esto para mí es epidérmico, ocasional; también muy engañoso.

Creo que todas las culturas de nuestro entorno, la angloamericana, la centroeuropea y la euro-latina (incluyamos aquí a la querida Francia), han pasado gradualmente una mutación perversa desde la geometría rígida del clásico poder patriarcal, ese rompeolas autoritario y vociferante que frenaba nuestra vitalidad, a una forma de poder "uterino" (perdón por la expresión) que tiende más a la colaboración, la ayuda y la sonrisa sexy de la tabla de surf.

Read more


Últimas banalidades del mal

Perdona mi "desencanto" de ayer, un poco agrio. Perdona también si fui un poco mordaz contigo. Eres una santa, cariño, al menos conmigo.

Además de esa hora tardía y el cansancio consiguiente, ocurre que me había pasado el día "interactuando" con muchos personajes, o sea, rebotando entre "Ivonnes", "Abelardos" y "Toñitos". En resumidas cuentas, entre gente que no tiene ni alma ni sangre en las venas. Personas que ni te quieren ni te odian. Ni siquiera te odian.

Simplemente te utilizan, aprovechando tu primaria buena fe. Y a veces ni siquiera eso, ni siquiera "te utilizan" expresa o directamente. Solamente te usan como rumor de fondo para confirmar su narcisismo y la cantidad de "seguidores" que tienen.

A veces pienso que he logrado una mezcla letalmente explosiva de ingenuidad y ambición. Quiero decir, una mezcla mortal de generosidad y, a la vez, ambición de presencia. Esa mezcla es posiblemente letal, condenada necesariamente al fracaso, pues no ha llevado a otro lugar que a la inexistencia. En el limbo de zombis en el que vivimos, nadie sabe conmigo qué pretendo, desde qué tribu hablo y para qué tribu hablo.

Esto es de lo más grave en mi caso: negarse a pertenecer a ninguna tribu. Mis explosiones imprevistas de cólera tienen que ver con la impotencia que provoca ese campo indefinido, perpetuamente indeciso. Mis explosiones extemporáneas de erotismo desmedido, incluso con la serie de pornografía consiguiente, también tiene que ver con esa impotencia profunda y la necesidad intuida de encontrar cuerpos y almas, por algún lado.

No te preocupes, mi amor, hoy será otro día.

Sabes cómo te quiero. Besos,

Ignacio

Madrid, 24 de junio de 2016


Resumen de privacidad

ignaciocastrorey.com usa únicamente utiliza cookies propias con finalidad técnica, no recaba ni cede datos de carácter personal de los usuarios sin su conocimiento. Sin embargo, contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas a la de ignaciocastrorey.com  que usted podrá decidir si acepta o no cuando acceda a ellos. Tiene más información en nuestra Política de cookies