El NO de las niñas

Querida M.,

Quería escribirte sobre el incidente del sábado, pero ayer estuve muy ocupado. Y además, no es mala idea en casos así dejar pasar un plazo y contar hasta diez.

Tu madre estaba un poco preocupada por el tiempo que yo había perdido, por las molestias y demás. Pero esa no era mi preocupación. Sois amigas de mi hija y hay confianza y afecto. Por ti, por A. o la otra M. habría hecho lo mismo, o el doble, sin ningún tipo de duda. Igual que lo haría tu madre por mi hija.

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nada que decir

 

(Preguntas de Alex Serrano para Psychonauts)

¿Están en peligro de extinción el misterio, la fantasía, el amor, el erotismo, incluso la protesta política?

No sé si está muy clara la relación íntima en toda esta larga cadena, sobre todo con el último término. Diría que la política, incluso la protesta más activa, no corre peligro en absoluto. Aparte de los últimos “eventos” electorales, en Europa nos pasamos la mitad del día (y tenemos razones) protestando y quejándonos. Ahora bien, no tengo claro que, independientemente de la justicia de las protestas, el conjunto de lo político, incluido lo más alternativo y contestatario, no sea una genial astucia de la razón histórica de esta época para orillar el silencio del mundo, lo que en él quede de enigma. Estoy básicamente de acuerdo con el pensador coreano-alemán Han (según algunos, “sobrevalorado”) en que el fin de la relación con la alteridad supone la agonía del erotismo. Creo que tal languidecimiento, evidente por todas partes, no puede ser remediado con ninguna prótesis sexual. Diría incluso que la proliferación de las insinuaciones, como siempre que se presume de algo, es un síntoma de esa profunda impotencia. En cuanto a la fantasía… creo que es otra historia. Ahí tenemos el dispositivo mundial del espectáculo, mucho antes de Disney, para confirmarla en su éxito total. Esto incluye el negocio internacional de la “ficción” y su lista de best-sellers, que no para de rotar y enredarnos.

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señorías

En esta época donde se nos cobra por todo, una mañana de mayo el Estado te concede una visita gratuita para que goces, con tus jóvenes alumnos, de la experiencia de una hora con la elite parlamentaria que nos gobierna. Casualmente no es una sesión plenaria, sólo se discute un Anteproyecto de Ley sobre Parques Nacionales presentado por el partido en el gobierno. Uno podría esperarse dos horas de aburrimiento, el típico tedio burocrático y procedimental. ¡Qué va! Ya nos gustaría.

Es justo destacar, antes de nada, la alegría sureña de los funcionarios, su buen humor, su espontaneidad, su paciencia. Está claro que, a pesar de la severidad de los controles que protegen a uno de los corazones sagrados del Estado, no estamos en el impecable Norte. En realidad, este relajo típicamente español es lo único serio y humano en el sacrosanto edifico: los policías, ujieres y asistentes que hacen su discreta labor. Después, con los políticos, vendrá la impresión desoladora.

 

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¿desalentador? no, sigue la música

Gracias, G., mil gracias de verdad. Pero me temo, tengo que revisarlo con detalle, pero me temo que la línea Hazan-La Fabrique ya la intentamos mi traductora y yo. Y no funcionó, no recuerdo bien por qué.

Como comprenderás, todo es un poco agotador: “Muy interesante, pero nuestra línea…”. Etcétera. Es posible que Hazan haya dicho algo parecido. Lo volveré a mirar, pero no creo que haya por ahí nada que hacer. Y además uno se cansa, claro, aunque no estuviera ya cansado de antemano y tan ocupado.

En realidad, Votos de riqueza tiene ya una relación muy problemática con Tiqqun. Ese frente incómodo de mi libro (siempre he entendido que la filosofía era tal territorio inestable) no ha dejado de ampliarse desde entonces, en Sociedad y barbarie, que horrorizaría a Tiqqun, y en el libro que estoy haciendo ahora. Éste es tan complejo que no tiene nombre todavía, a pesar de estar casi concluido. Tiene sin embargo tanta relación con Tiqqun como con la señora Le Pen: es decir, más bien escasa, un poco traída por los pelos.

Lo cierto es que he conseguido una especie de éxito. La izquierda me mira como si fuera un bicho raro, extremadamente sospechoso. Como máximo, un conservador melancólico y algo anarco. Un poco así, creo. La derecha ni me mira, o me mira como una especie enternecedora e inocua de una izquierda apocalíptica… tan radical que resulta inofensiva.

>El resultado final, en cuanto a la dulce Francia se refiere, es una sensación parecida a la de España, donde sencillamente se me perdona la vida porque soy de la familia. No eres nadie, eres además “encantador” y… por eso mismo (porque no tomas “partido”) nunca serás nadie. Por encima, cuando vas en serio te presentas siempre con una oferta que roza lo incomprensible, o dista mucho de la simplicidad ideológica que la época requiere.

En Madrid y en Galicia, más o menos, vivo refugiado en el cariño de mis amigos. No sé si es suficiente para no suicidarse.

Bromas aparte, te agradezco de verdad tus desvelos. Aunque se me ocurre que es posible (por favor, corrígeme si me equivoco) que tus amigos editores parisinos hayan pasado un poco deprisa por encima de un texto que es complejo y está firmado por un perfecto don nadie.

No importa, G., no te preocupes. Sólo he aprovechado esta ocasión para desahogarme. Supongo que afortunadamente, vivo en un mundo donde los conceptos de “triunfo” y “fracaso” tienen un significado tan ambivalente que casi siempre renuncio a interpretarlos.

Como dijo el sabio de Antonio en un momento inolvidable: “¿Y qué más da?”.

Así que… gracias de nuevo por tu fidelidad y constancia.

Un abrazo y espero que nos veamos pronto,

Ignacio


nadie sabe lo que puede un hombre

(Preguntas de Pablo Chacón para Télam, Argentina)

1.- ¿Qué "novedades" estás detectando en el conflicto que atraviesan Rusia, Ucrania y Crimea? ¿Y qué consecuencias puede traer la resolución de ese conflicto, cualquiera que sea, para el mundo occidental?

 

Una de las “novedades”, pero no es tal, es el declive del imperio estadounidense. Otra, también antigua, es la difícil expresión que logra Rusia en medio de nuestra histérica transparencia. Tiene gracia que le haya caído al primer presidente “de color” el marrón (así se dice en España) de tener que lidiar a nivel mundial con unos cuantos países “emergentes” y ahora, además del creciente peso económico chino, con la “resurrección” política de Rusia. También ésta es una falsa sorpresa, pues cualquier analista de medio pelo tenía que saber que la depresión rusa (anterior y posterior a Yeltsin) no podía ser más que un periodo pasajero. Tiene también una triste gracia que los “aliados” de la Ucrania blanca se enteren ahora de que una parte considerable de la población “ucraniana” es rusa de cultura, de lengua y de sensibilidad política. Tal ignorancia es comprensible en la insularidad norteamericana o inglesa, que al fin y al cabo bombardean el mundo desde una xenófoba distancia, pero resulta un poco más escandalosa en Francia y Alemania, consideradas hasta ayer potencias “cultas”. La verdad es que tampoco ayuda mucho que el títere que colocamos a la cabeza de un gobierno que derrocó violentamente al anterior gobierno ucraniano, elegido en las urnas, proclame a los cuatro vientos que Putin quiere resucitar la extinta URSS y que estamos al borde de la Tercera Guerra Mundial. Pues no, gracias. Aunque la cosa no pinta ahora demasiado bien, al final no pasará nada: Rusia, como se diría de Israel, sólo “necesita defenderse”, al igual que las poblaciones rusófilas del Este de Ucrania. En el fondo, los rusos sienten un gran respeto por el Occidente que critican a diario. Tal vez esto explica que, a pesar de los esfuerzos heroicos de Lavrov, se hagan entender entre nosotros tan lentamente. Gracias a la torpeza “internacional”, sin embargo, Rusia volverá a vincularse a los territorios que históricamente son suyos y Ucrania y la Federación tendrán que volver a entenderse como vecinos. Es una lástima, repito, que todo este inevitable conflicto, que viene de muy atrás, no se haya llevado por cauces menos paranoicos. Baudrillard diría que EEUU ha vuelto a “cambiarle las cartas” a Europa.

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