Tres entrevistas

Querido J.-C.,

Me encantó hablar contigo antes de ayer, aunque la conversación se cortase por las mil ocupaciones familiares. Sí, no sé qué ocurre, pero siento que necesito un cambio. Y no solo en mi escritura. Es como si un conjunto de factores sumados silenciosamente en la sombra (la jubilación, el matrimonio, la «independencia» de mi hija, el traslado a Santiago…) me hicieran ver que necesito moverme, desplazarme a un lugar donde mis tics no sirven.

También, en cierta medida, necesito dejar mis viejos rencores, mi gatillo crítico, un gesto apocalíptico que quizá se ha convertido en algo demasiado fácil. Te decía ayer que una idea sería ese libro con algunas últimas entrevistas o bien -dado que no soy Derrida y mi opinión personal no es relevante- reunir ese material, reordenado de otro modo, en un libro breve.

Sí, un libro de Breves, de pequeños fragmentos titulados. Pienso en un libro sencillo, la mitad de extenso que En espera, en un lenguaje mucho más claro y sin citas filosóficas. Te envío tres entrevistas últimas, muy distintas. Abuso de la primera persona, pero eso se podría cambiar fácilmente. Me harías un favor si puedes leerlas y decirme si ahí hay material para componer algo.

Hoy comienzo con tu libro. Un abrazo fuerte y hasta pronto,

Ignacio

Picón, viernes 22 de julio

Algunas dudas de verano

Querido Á.,

Gracias por tu pronta respuesta, tan larga, generosa y sincera. Gracias también por echarme de menos en Madrid. Yo también echo de menos esa ciudad y mis amigos de ahí. Pero a veces toca un cambio de tercio. Y en esas estamos.

No te angusties con el niño que viene. Traen el pan debajo del brazo: reordenan la vida, establecen otro orden de prioridades. Y nos hacen más héroes del esfuerzo y el trabajo, no necesariamente más domésticos.

No sé si estamos de acuerdo en la mediocridad crónica del cine hispano. Este país no es Italia, pero sigue habiendo dignas obras por debajo de la aberrante política oficial, a veces incluso premiadas. ¿Viste Maixabel o Alcarràs? No me parecen exactamente mediocres, la verdad. Hasta Cinco lobitos, que me irritó y me echó de la sala, tiene algo. No sé qué, pero algo. Tal vez podrías estar más atento a narrativas clásicas, patrias y extranjeras, y eso no dejaría de cargar la fuerza de esa otra narrativa rota que buscas.

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El verano ahí

Querido J.,

Ha sido un placer conocerte. Algo muy bueno debe tener en su alma R. para que tenga amigos así. Que sepas que me pareciste un «santo varón» y en muchos sentidos no querría por nada del mundo que cambiases, en nada. Aparte de tus planes, que sepas también que tienes una casa en Galicia, en una especie de Selva Negra que tardarías mucho, mucho tiempo en olvidar.

Me hace mucha ilusión que tu verano americano esté acompañado por Sexo y silencio. Espero que el libro esté a la altura de la imagen que puedas tener de mí después de aquella divertidísima comida madrileña en los aledaños de la Feria.

Sí, ya hubo alusiones indirectas en esa comida fabulosa a lo cambiante y difícil de tu actual estado de ánimo. Has de saber que en esas dudas vitales estás muy bien acompañado, también por el estado «crucial» (cuántas veces habré dicho esto) por el que yo mismo estoy pasando. No sé si me paso de romántico, pero pocos «manuales de heteroayuda» puede haber más eficaces y valientes que Cartas a un joven poeta, de R. M. Rilke. Todas las preguntas duras que en toda mi puta vida me he hecho están ahí, maravillosamente visitadas. Marilyn llegó a decir, en una entrevista poco conocida, «hasta que no leí ese libro pensé que estaba loca».

Deseo que tu covid sea leve. Y que tu verano sea largo, sinuoso y con frutos. Pocos, pero también cruciales.

Un abrazo muy fuerte y hasta pronto,

Ignacio

Santiago, 12 de junio de 2022

Tu libro y una confesión

Querido J.,

He corregido casi de un tirón tu libro. Como he estado muy atento a las tildes, a las posibles erratas, a los puntos y las comas, necesitaría otra lectura pormenorizada para decirte algo más preciso de su contenido, que me gustó. Quizá cuando ya esté publicado.

En general, faltaban puntos y sobraban muchas comas (en frases subordinadas muy largas). He retirado los guiones que dividían palabras, he puesto muchas tildes, etc. Míralo así, a ver cómo lo ves.

Alguna observación más. En algunos momentos -por ejemplo, cuando hablas del «top»- te nombras en femenino, pero en general te nombras en masculino. Mira eso. Cuando pones que tus padres «aciertan», o que debían «acertar», entendí que casi siempre era «aceptar» y lo cambié. Repásalo también.

Tu libro me gustó, es elemental, «antiguo» y moralista. Como yo. Me ha venido bien, de nuevo, descender a esta sencillez que, al menos en la escritura, está muy lejos de mi alcance y yo tendría que conquistar. Tu libro es a veces naïf, a veces sentimental, a veces obvio, personal o ingenuo. Pero todo ello está muy bien así, es muy auténtico, y no lo he tocado en nada. Incluso las obviedades están bien y es bueno que alguien nos las recuerde.

Yo soy igual que tú, tal vez por eso corregí tus libros: humanista, con la voluntad constante de ayudar y ser bueno… Pero con la diferencia grave de que yo, sobre esa base sentimental y moralista, tengo una coraza de actitud bélica, irónica, agresiva y retadora. Y posiblemente una ambición narcisista desmedida, que tal vez me hace ciego a mis límites.

El resultado final, en estos mis casi 70 años, es que me encuentro en una encrucijada con serias dudas sobre mi modo de ser. Soy bueno, pero a la vez armado con una enorme ambición de conquista o venganza. O con una insaciable voluntad de justicia y de lucha, no sé.

En el fondo, hay también un considerable cambio de escenario: la desaparición de la enseñanza y el paso de la escritura a primer plano (con su destino dudoso); la «emancipación» de mi hija, que era un referente seguro de contraste, y el matrimonio con J., quien tal vez me «recuerda» demasiado a mí; la necesidad de reinventarse la vida, también económicamente; el nuevo escenario de Santiago. Etcétera. No, no estoy pasando una temporada fácil.

A veces no estoy nada contento con mi modo de ser -tan arrogante- y tu libro, con cierta dosis de envidia por mi parte, me lo ha recordado.

Te deseo lo mejor con él. Creo que deberías ver, si no las has visto ya, las películas MrNobody (J. van Dormael) y la más reciente Boyhood (R. Linklater). Quizá te sirvan en ese reflexión sobre el crecimiento de los humanos.

Un abrazo muy fuerte y hasta pronto,

Ignacio

Santiago, 9 de junio de 2022

Ordalías estivales

Querido Á.,

No estoy de maravilla, pero «estoy», que al parecer no es poco. Me alegra mucho que siga encontrando en mis libros una fuente de inspiración para la mezcla cuidadosa de paz y combate que necesitamos en los años venideros.

Cómo vivir. Uf. Creí que tenía esa cuestión elemental resuelta… pero no, la vida sigue dando vueltas insospechadas.

Me alegra que usted, también con mis libros, vea señales en el camino. Murcia es una tierra maravillosa. Seguro que algún día nos encontramos bajo esa luz radiante, tan distinta a la que estamos habituados los que vivimos en el Noroeste.

Es posible que este mismo verano me acerque por ahí. En ese caso, se lo haría saber por si podemos encontrarnos. Si me facilita un teléfono sería más fácil localizarle.

Salude mientras tanto a nuestro común amigo. Un abrazo, Á., y hasta muy pronto,

Ignacio

Santiago, 7 de junio de 2022