crónica de un vacío triunfal (Lorenzo León)
Enseguida nos metemos en un relato denso, real, con toda la dureza de la vida no intelectual, eso que
teóricamente nos queda un poco lejos. Es posible que los escritores, lejos de la Filosofía y la Literatura,
se salven a través de los afectos, el sexo y la pasión. Esa guerra civil del reto amoroso, del orgullo que se
pone en juego hasta la humillación. Casi asombra, con lo estúpido que es el mundo de la cultura, que
nosotros podamos atravesar la crueldad del mundo como si realmente viviéramos, como si fuéramos
seres vivos, mortales y sexuales.
Ignacio Castro Rey. Madrid, 16 de febrero de 2013
Publicado en La Frontera D
insignificancias
Insignificancias es el nombre de un programa de radio de “elestadomental.com”, la segunda entrega, esta
vez radiofónica, de la anterior revista en papel con el mismo nombre. El orden en que figuran estos
resúmenes es el de la emisión, que ya está en marcha. Uno intenta en tales asaltos aproximarse al
espectro real que nos asusta, esa llaneza mortal para la cual parece que estemos cada día menos
preparados. Desde tal suelo afirmativo ensayo destripar el integrismo político que nos protege, mientras
nos mata lentamente.
Nuestra economía social, realizando la metafísica de la separación, es una forma de morir a plazos. Al
estilo de la cultura del progreso, de nuestro arresto domiciliario en el mañana. ¿Es esto menos cruel que
otros regímenes históricos? Ustedes tienen la palabra.
Ignacio Castro Rey. Madrid, 10 de febrero, 2013
Publicado en FronteraD
Nietzsche y la revuelta que viene
La escritura de Tiqqun y el llamado Comité Invisible, inolvidable incluso como género de ficción leído al
margen de su precisión política, no podría hacerse tal vez sin cuatro anómalos factores que la
caracterizan. Primero, una profunda implicación con la praxis, con la acción individual y la actividad
comunitaria, con el esfuerzo físico y laboral en el que se implican: carpintería, agricultura, electricidad,
comercio. El carácter práctico de este medio anónimo está antes y después de sus teorías; mejor dicho,
funde lo teórico con la metamorfosis de cada situación. Viven siempre en una suerte de absoluto local
donde la comunicación se produce con las otras posibilidades de la presencia real (¿por eso no usan
teléfonos móviles?). Recordemos esta significativa frase: “No hay ‘transición al comunismo’, la transición
es la categoría del comunismo, del comunismo en tanto experimentación”. Y en esta otra: “una física que
reserve a cada ser y a cada situación su disposición al milagro”.
Ignacio Castro Rey. Madrid, 26 de enero 2013
Publicado en FronteraD
europa
(Breve crónica de un suicidio a plazos)
Por una vía u otra, Europa intenta desde hace tiempo una solución numérica, americana. Para más
señas, estadounidense: estrellas y barras, aislar y federar. Aunque a las estrellas, claro está, la UE quiera
darles un aspecto más humano, más circular que geométrico. No es casual que la idea de la Comunidad
Europea brote del desastre de la Segunda Guerra y del auge de la Guerra Fría. Es decir, de una dirección
norteamericana. “Todos somos berlineses”, dice Kennedy en 1963: Europa como barrera ante un imperio
del Este que llega hasta Cuba.
Veamos. ¿Qué puede significar que el origen de Europa, Grecia, esté hoy en el punto de mira? Que el
Sur está en el punto de mira, esto es, que lo está el Mediterráneo como sincretismo donde convergen
muy distintas culturas y razas, creando el espacio común de una “cultura de los sentidos” (Weber). El sur
piensa, vive y obra según la percepción, la presencia sensible. Según lo vivido, lo visto y oído: es esto lo
que debe acabarse.
Ignacio Castro Rey. Madrid, 26 de enero 2013
Publicado en FronteraD
el autoritarismo científico (J. Cartelle)
Bajo la disculpa de eliminar lo “peor” (el sufrimiento, la inseguridad, la muerte) y aliada con las
nanotecnologías, la ciencia contemporánea ha renovado la esperanza de un nuevo determinismo.
Hombre de ciencia dotado de una sólida formación en medicina y bioquímica, Javier Peteiro se dedica en
El autoritarismo científico (Miguel Gómez Ed.) a seguir con detalle el paso de la ciencia moderna, desde
von Humboldt y Gay Lussac, hasta el optimismo de Brockman o Kurzweil, esa euforia tecnocientífica que
poco a poco ha derivado, en Europa y en América, en la perspectiva de suplir la inteligencia natural por la
artificial y el cuerpo mortal por las conexiones infinitas.
Ignacio Castro Rey. Madrid, 5 de enero 2013